Cómo ser constante entrenando

Como seres humanos que somos, tendemos a tener bastantes dificultades para salir de nuestra zona de confort. Cuando salimos de nuestra zona de confort es cuando aparecen los problemas de constancia. ¿Cuántas veces decidimos empezar con algo y terminamos dejándolo al cabo de poco tiempo?

Esto se nota bastante si nos fijamos en la gente que deja el deporte poco después de empezar. No existe ninguna receta mágica, pero en este artículo comparto 5 trucos que me ayudan a ser constante, y espero que sean útiles para ti también.

Encuentra una actividad que disfrutes

Puede parecer obvio pero, claramente, no lo es. Lo primero que se nos ocurre a casi todos es salir a correr. Seamos sinceros: correr es duro. No tanto físicamente como mentalmente. Soy el primero que defiende los beneficios que tiene el running, y es un complemento imprescindible para cualquier deportista.

Pero correr no es la única forma de empezar tus andaduras en el deporte, al menos no tiene que serlo para todos. Existen muchas formas de lanzarte a hacer ejercicio, no limites tus opciones a la más obvia.

Elegir un deporte que disfrutes va a ser el paso más importante para ganar constancia, y con la cantidad de alternativas que tenemos a nuestra disposición, seguro que encontrarás la que más se adapta a tus gustos.

Márcate unos objetivos alcanzables

Este punto se debe grabar a fuego. De nada sirve querer pasar de un estilo de vida sedentario a otro en el que de repente hacemos ejercicio los 7 días de la semana.

Primero, porque tu cuerpo no está acostumbrado, y las agujetas no te van a permitir dar un cambio tan radical. Y segundo, porque no es un ritmo sostenible si estás empezando.

Sé realista y márcate unos objetivos fáciles que estés seguro/a que puedes cumplir todas las semanas al 100%.

Puedes empezar comprometiéndote a hacer ejercicio una vez por semana, e incrementar la cantidad de ejercicio a medida que vas viendo que cumples tu compromiso anterior.

Un beneficio que te aporta este método es el sentimiento positivo de haber realizado lo que te has propuesto. De la otra forma, te sentirás mal por haber hecho menos ejercicio del que habías planeado.

Sin prisa pero sin pausa

En el punto anterior fijas el volumen de ejercicio que vas a hacer. En esta parte vamos a hablar de la intensidad del ejercicio.

A menudo ocurre que con la motivación por las nubes, nos emocionamos y queremos llevar el mismo ritmo que Chema Martínez o Rich Froning.

Es algo normal que nos pasa a todos, pero debes ser capaz de controlarte para no perder la motivación, ya que si desde el primer día entrenas a intensidad máxima te darás cuenta de que no puedes aguantar el ritmo y en ese momento es fácil desanimarte y tirar la toalla.

Te recomiendo que empieces entrenando con una intensidad baja/media para ir cogiendo ritmo. Esto será muy provechoso para tu estado de ánimo y también te ayudará a mejorar tu constancia, además de que podrás evitar un montón de lesiones.

Céntrate en mejorar tu rendimiento y no tu físico

Este truco puede ser el más difícil de poner en práctica por la sencilla razón que el 99% de nosotros queremos hacer ejercicio para mejorar nuestro aspecto físico.

Ahora bien, como nuestro objetivo en este artículo es mejorar nuestra constancia, tenemos que hacer desaparecer cualquier factor capaz de afectar negativamente nuestra motivación.

Entre esos factores está la báscula, que aunque sea útil en casos de obesidad extrema, creo que para el resto de la gente presenta más perjuicios que beneficios.

Yo recomiendo no pesarse (o pesarse una vez al mes, como mucho). Sin embargo, soy muy partidario de las fotos para ver nuestra evolución (se deben sacar a la misma hora, el mismo día de la semana, con las mismas condiciones de luz, y cada 4 semanas).

Centrándote en mejorar tu rendimiento, tu estado mental durante el ejercicio será muy diferente y se te hará más ameno el entrenamiento. Si corres/nadas/pedaleas, intenta hacerlo más tiempo o cubrir más distancia. Si haces CrossFit, intenta mejorar tu técnica o levantar cargas mayores. Etc.

Al ver que tu capacidad física va mejorando, mantendrás tu motivación, y eso se traducirá en constancia.

Entrena con alguien

La mejor forma de obligarte a hacer algo es haciéndolo acompañado/a. Encuentra a un/a amigo/a que quiera hacer lo mismo que tú, y lo normal es que las ganas de no fallarle a la otra persona te empujen a vencer la pereza que puedas tener.

Además, te esforzarás más para no quedarte atrás y se te harán más amenas las sesiones de entrenamiento.

Quizás ahora no seas consciente de esto, pero con un compañero de “sufrimiento” no te podrán parar ni el frío invernal, ni el calor veraniego. Cuando toque entrenar, se entrena y punto.

La constancia no entiende de pereza o de mal tiempo. Deja de poner excusas y conviértete en una mejor versión de ti mismo/a.

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